Los esclavos frente a la justicia chilena

Noticia
Carolina González, Chile, chilena, Editorial, Editorial Universitaria, El Mercurio, esclavos y esclavas en Chile, Fuente El, Fuente El Mercurio, Juana Manuela, libro, testimonios, Universitaria, venta
10 de Diciembre, 2014

Fuente: El Mercurio

Esclavosy-esclavasCHTodavía queda mucho por estudiar acerca de la esclavitud en Chile. Así lo afirma la historiadora Carolina González, quien, para contribuir a este terreno, publicó “Esclavos y esclavas demandando justicia. Chile, 1740-1823” (Editorial Universitaria).
El libro recurre a una particular fuente: los testimonios presentados ante la justicia para conseguir “carta de libertad”, documento en el que se los reconoce como libres, o “papel de venta”, el que estipula la tasación del esclavo y la voluntad del amo de venderlo.
González trabajó con 50 litigios seleccionados al azar entre 1740 y 1823, año en que se abolió la esclavitud en Chile. Y, a través de estos, se puede comprender más este universo.

La investigadora explica que hombres y mujeres tenían una doble condición jurídica, como una ‘cosa’ y un ‘ser humano’. Podían “venderse, empeñarse”; pero por otra parte tenían ciertos derechos, y podían comprar su libertad. También, si su amo los castigaba en exceso, podían denunciarlo. El juez, entonces, los dejaba en un lugar seguro, una casa o cárcel, y si se comprobaba la acusación, era vendido a otro amo.

Esta es una de las motivaciones por las que se acercaban a los tribunales: para denunciarlos por sevicia, lo que estaba prohibido por ley, igual que prostituir a sus esclavas. Hay otros casos, en cambio, en que se vivía la esclavitud de modo un poco más amable. González explica: “Algunos dicen ‘yo he vivido como libre, mi amo me quería mucho y ahora los herederos me obligan a que cumpla con otra condición’. Esto demuestra que había esclavos que vivían como cualquier otro siervo libre de la época”.

Así también, los litigios -escritos por un escribano- entregan datos de su vida cotidiana, de cuáles eran sus labores, sus redes interpersonales, cómo se relacionaban los afrodescendientes con otros grupos, y por cierto, cómo funcionaba la justicia. “La litigación de esclavos se da más en las ciudades. En el siglo XVIII encontramos una esclavitud principalmente urbana y doméstica, o de esclavos que trabajan a jornal. Es decir, que son sastres o herreros, no viven necesariamente con el amo, pero parte de su jornal se lo tienen que entregar a él”, dice González.

Entre los casos que se recogen está el de Juana Manuela Jáuregui, de 1757, en el que ella pide comprar su propia libertad. Consiguió el dinero para su “rescate” y cuenta con el apoyo de una monja, pero el amo se opone. Dice que no debe permitirse que los esclavos se compren a sí mismos. Y otro juicio que destaca la investigadora es el de Juan, de 1804, quien también llega con dinero para liberarse, pero su amo no cree que lo haya conseguido de manera lícita. Entonces aparece un sacerdote a aclarar el asunto: dice que Juan es hijo ilegítimo entre una esclava y un hombre poderoso cuyo nombre no puede revelar, y que este le dejó el dinero para que a cierta edad pudiera liberarse.

Los papeles, finalmente, demuestran que no era extraño que los esclavos conocieran las regulaciones de su condición. En el libro se explica que en la ciudad se generó “una cierta pedagogía a través de instituciones como la justicia civil”. Los esclavos, incluso los de zonas rurales, podían pedir justicia y, contrario a lo que podría pensarse, el amo no siempre se llevaba la razón.

20141210_elmercurio_esclavos

2020 © Editorial Universitaria S.A.

Avenida Libertador Bernardo O’Higgins 1050 2° piso, Santiago Chile.

(+56) 2 2896 8960


2020 © Librería Universitaria S.A.

Avenida Libertador Bernardo O’Higgins 1050 1° piso, Santiago Chile.
Horarios de atención: Lunes a Viernes, de 10:00 a 19:15 horas.
Sábado, de 10:00 a 14:00 horas.

(+56) 2 2896 8960, anexo 2

Sitio desarrollado por Juane.cl