“Las crónicas olvidadas de la Conquista de Chile”

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14 de Septiembre, 2015

Fuente: El Mercurio regional

Hist. de todas las cosasEl doctor en filología hispánica Miguel Donoso Rodríguez acudió a España para estudiar los textos originales de Alonso de Góngora Marmolejo, un soldado español que llegó con Pedro de Valdivia y que vivió 26 años en el entonces reino de Chile. El libro, recién reeditado, es un relato de primera mano que narra episodios como la muerte del propio Valdivia.
Miguel Donoso Rodríguez cuenta que Góngora Marmolejo sirvió a seis gobernadores y que escribió perfiles sobre todos ellos.
Es un relato imprescindible a la hora de entender cómo fue la Conquista de lo que hoy es este país. “Historia de todas las cosas que han acaecido en el reino de Chile y de los que lo han gobernado” es el testimonio del español Alonso de Góngora Marmolejo (1523-1576), una de las pocas crónicas de primera mano sobre esos turbulentos tiempos que, sin embargo, son relativamente desconocidos. Para subsanar esa carencia, ese relato olvidado llega ahora a las librerías de la mano del chileno Miguel Donoso Rodríguez, doctor en filología hispánica de la Universidad de Navarra. Lo presenta junto a un completo estudio, glosario de personajes históricos, índice de voces e indigenismos y detalladas notas a pie de página.

RUTA DE UN MANUSCRITO

Lo poco que se sabe del manuscrito original es que su autor lo empezó a escribir en 1572 y que lo terminó de redactar en diciembre de 1575, poco antes de morir en enero siguiente, a los 52 años. Luego pasó de Chile a España, probablemente en el siglo XVI, y fue a parar a la biblioteca del Monasterio de Montserrat, en Cataluña, desde donde llegó a la Real Academia de la Historia de Madrid, casi dos siglos después.

Su primera edición es de 1852 y su dedicatoria es para Juan de Ovando, presidente del Consejo de Indias en tiempos del autor, probablemente porque el cronista quería pedirle algún beneficio por sus años de servicio a la Corona.

Cuenta Donoso que un requisito fundamental para el trabajo filológico es acceder a los originales. “Si se quiere hacer un trabajo serio, hay que trabajar con el original aunque tengas una versión fotográfica perfecta o un microfilm”, recalca.

Miguel Donoso ya en 2010 hizo su primera transcripción del original, para lo cual se contactó con la Real Academia de la Historia y pidió permiso para trabajar en el original. “Es de un papel de calidad regular, está encuadernado en cuero y casi deshaciéndose por las costuras; su tamaño no es muy grande, debe ser de 20 por 13 centímetros y hay tres manos distintas que escribieron; probablemente la tercera y última parte es la de Góngora Marmolejo, que finaliza con la firma del autor. Las otras dos es posible que hayan sido escritas por un amanuense o escribano, a quien él le haya estado dictando”.

-¿Cómo entrena su ojo para poder leer esas caligrafías tan alambicadas?

– Es un aprendizaje bastante autodidacta, no hay muchos lugares donde te enseñen paleografía y cómoIMG_3347 leer manuscritos. Es algo que fluye luego de leer muchos textos antiguos. Empiezas a conocer las palabras, las abreviaturas y sus repertorios. De todas maneras, siempre hay palabras complicadas, tachadas o manchadas que son difíciles de interpretar.
Uno de los desafíos fue el que planteaban los términos en mapudungun que usa el autor. “Lo que hice fue transcribirlas tal y como estaban castellanizadas. Para traducirlas, porque yo no sé mapudungun, me asesoré con la profesora Elisa Loncón, muy conocida en el ámbito. El mapudungun es una lengua que no tiene un alfabeto uniforme. Por tanto, hay bastantes discusiones sobre el significado de cada palabra; siempre es un acto de arrojo ponerse a explicar lo que las palabras en mapudungun significarían en castellano”, explica.

La crónica ha tenido variadas ediciones: en 1852 se publicó por primera vez en España, de ahí se hizo una reedición de esa publicación española en Chile en el año 1862, en una colección que sacó muchos volúmenes y que se llamaba “Historiadores de Chile”. Posteriormente hubo una edición en 1960 en España, luego otra en Chile en 1969 y la última era de 1990, la de Alamiro de Ávila.

Como apunta Donoso, el único que trabajó con el manuscrito original de estos autores fue el primero. Las otras ediciones se hicieron teniendo a la vista la publicación de 1852 y no el original. Por cierto, si ya el primer editor pudo cometer una serie de errores, los siguientes fueron replicándolos y acumulando nuevos, por lo que la tarea de Donoso fue depurar al máximo el texto.

– ¿Qué rasgos definen al relato de Góngora Marmolejo?

– Si hay algo que lo define y lo ha identificado a lo largo del tiempo es que es un autor objetivo y que no exagera. Esa es una característica que se la atribuye de manera recurrente. Llegó a Chile en 1550 junto a Pedro de Valdivia. Estuvo combatiendo o viviendo en alguna ciudad como vecino hasta que murió. Es decir, pasó 26 años en el territorio. Muchas veces dice que si alguien tiene dudas sobre lo que está diciendo, las disipe, porque habla con conocimiento de causa. Siempre agrega el “yo estuve allí”. Uno de los motivos por los que escribe, y lo dice en el prólogo, es que quiere decir la verdad sobre lo que en el fondo falseó Alonso de Ercilla, quien solo estuvo dos años en Chile.

Sin embargo, “La Araucana” es mundialmente célebre, recalca Donoso. “En poesía épica es lo más grande que se ha escrito en el siglo XVI y está a la altura de cualquiera de los clásicos del Siglo de Oro. Se han hecho muchas ediciones y circuló mucho”.

SEIS GOBERNADORES

Góngora Marmolejo sirvió a seis gobernadores: a Pedro de Valdivia, García Hurtado de Mendoza, a los Villagra (Francisco y Pedro), a Rodrigo de Quiroga y a Saravia. A cada uno de ellos les dedica un perfil utilizando cierta fórmula de la literatura clásica, la del retrato del varón ilustre. “Primero narra los hechos y sucesos ocurridos durante la gobernación y al final, ya sea porque es reemplazado o porque muere el gobernador, siempre hace un retrato físico y moral de ellos. Cuando hace este retrato no tiene ningún problema en decir lo bueno y lo malo, virtudes y defectos. Por ejemplo, de Valdivia dice bastantes cosas buenas, pero recalca dos defectos: que vivía amancebado con una mujer castellana que no era su esposa legítima, la famosa Inés de Suárez, y que no se llevaba bien con la nobleza al no ser noble él. Dentro de los recursos y las herramientas que tiene alguien que no es un historiador, intenta ser objetivo y sale bastante airoso del intento. Eso da a la crónica un tono muy interesante, porque no es de panegírico, no es de alabanza, es más equilibrado”.

– ¿Qué tipo de conquistador fue Góngora Marmolejo?

– Tuvo una primera etapa en la que participó en bastantes batallas y campañas que se hicieron en la Araucanía y luego se estableció en Valdivia, donde tuvo una serie de cargos. Gracias a la edición que hice en 2010, un historiador español de Carmona, la misma ciudad donde nació el cronista y que había investigado durante muchos años los registros, descubrió su partida de nacimiento y datos sobre su familia que explican por qué tenía la erudición y capacidad de escribir la crónica que produjo. Su familia era importante en la ciudad, recibió una educación formal con tutores que le enseñaron latín, geografía, música. No fue un soldado cualquiera.

CRONISTA COSMóGRAFO

El autor de las crónicas pertenece a una figura típica que nace por orden de la Corona española en relación a sus posesiones ultramarinas. Se encargó a los conquistadores, de manera sistemática, poner por escrito, en forma lo más científica posible, todo lo que veían. España veía con muy buenos ojos que se escribieran crónicas en las que se consignaran no solo los hechos y sucesos ocurridos acá, sino que también el paisaje natural, la flora y fauna, los ríos y montañas. Grandes cronistas dejaron su relato, como Fray Bartolomé de las Casas, Gonzalo Fernández de Oviedo, el Inca Garcilaso, Bernal Díaz del Castillo e incluso Hernán Cortés con las cartas de relación que escribió.

LETRAS DEL REINO DE CHILE

Detrás de esta publicación hay un ambicioso proyecto editorial que inaugura una nueva colección de Editorial Universitaria, llamada “Letras del Reino de Chile”. Se trata de una colección de textos coloniales, indianos o virreinales escritos por autores nacidos en Chile o que vivieron en Chile, o bien que tienen como tema central el reino de Chile en el período comprendido entre 1520, año del descubrimiento del Estrecho de Magallanes, y 1818, cuando se materializó la independencia de este territorio de la Corona española.

Abarcará obras de distintos géneros: cartas de relación, crónicas, cartas y epístolas, memorias y autobiografías, relaciones de méritos, tratados, novelas, obras líricas y obras teatrales. Algunas de ellas son: “Desengaño y reparo de la Guerra del Reino de Chile” (1614), de Alonso González de Nájera; “La restauración de La Imperial y conversión de las almas infieles” (ca. 1693), de Juan de Barrenechea y Albis; “Cartas relatorías” (1580-1591), de Pedro Sarmiento de Gamboa y “Synodo diocesana” (1764), de Manuel de Alday y Aspee, obispo de Santiago.

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