La ciudadanía, detrás del movimiento social

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ciudadanía, Estado, estallido social, política
26 de Diciembre, 2019

El profesor, académico e investigador del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, Jaime Fierro, explica desde su mirada parte de la actual crisis social. Se posa sobre la desconfianza con las mayorías, su control, la oportunidad de esta crisis, sus posibles salidas, y la promoción de la participación de la vida democrática. El profesor es autor de “La ciudadanía y sus límites” publicado por Editorial Universitaria.

Hoy las cúpulas políticas están discutiendo el camino hacia una nueva Constitución, lo que hace un par de meses parecía casi imposible, aunque con críticas por dejar fuera al movimiento social. La falta de líderes que lo representen justificaría la imposibilidad del diálogo.

Quizás, un concepto aglutinador que podría describir a este movimiento acéfalo de dirigencia es el de “ciudadanía”. El profesor Jaime Fierro señala con palabras precisas que ciudadanía “es un estatus que nos vincula a una comunidad política, el que para la inmensa mayoría es el Estado-Nación, y que implica tres dimensiones fundamentales: derechos y responsabilidades, participación política, e identidad o sentido de pertenencia a la comunidad política nacional”.

No obstante esta definición de ciudadanía, una parte de la elite político-económica que concentra el poder y al que le incomoda perder sus privilegios pareciera vivir fuera de esta definición transversal. Por eso mira con desconfianza la realización de un proceso constituyente.

* ¿Se desprecia hoy en Chile a la masa ciudadana catalogándola de incapaz de escoger a través de una asamblea su propia Constitución?

“El menosprecio hacia los pobres y hacia a los indígenas, conjuntamente con la exclusión de las mujeres como parte integral del «demos», ha sido una constante a lo largo de la historia. Sin embargo, es algo que afortunadamente comienza a cambiar con distintos ritmos e intensidades en diferentes regiones del mundo. La tradición liberal, si bien hay que entenderla en su contexto, ha sido de manera relevante responsable de este menosprecio y exclusión, sobre todo del mundo popular. El sufragio censitario basado en la discriminación económica, en términos de la posesión de ciertos bienes inmuebles o de una determinada renta, fue un claro ejemplo de ello en distintas partes del mundo.

Como nos ha recordado con crudeza Quentin Skinner, para algunos, ‘la democracia es una forma de poder popular en la que la gente corriente, por su fuerza o número, oprime a los ricos, con el resultado de que el populacho se convierte en una especie de tirano’. Esta frase refleja el temor de muchos hoy cuando se evoca una asamblea constituyente.”

Desde el retorno de la democracia se ha evidenciado una desafección de los ciudadanos en la participación de los procesos democráticos, aun cuando hoy hay más ciudadanas y ciudadanos interesados en participar en cabildos abiertos, en leer la Constitución, en informarse del proceso constituyente y exigir renovación de la clase política, la representación y el bien común. No obstante, es insuficiente.

“Salir de la crisis implica un compromiso de todos, en la participación ciudadana en los espacios que se puedan generar. De lo contrario veo muy difícil que el sistema político sea capaz de recuperar niveles mínimos de legitimidad y de gobernabilidad democrática”, precisa el profesor Fierro.

* ¿Cómo se podría promover la participación ciudadana en la promoción del bien común?

“Pienso que a raíz de la propuesta en torno a una nueva Constitución, por ejemplo, han surgido y se están proponiendo distintas instancias, entre ellas los cabildos y plebiscitos. Pero más allá de las oportunidades o instituciones que la posibiliten, lo cierto es que tenemos una cultura cívica democrática muy débil tanto en América Latina como en nuestro país. Una democracia requiere de demócratas, como bien apuntaba Aristóteles, pero uno no nace con convicciones democráticas. El Estado, a través de la educación y las leyes, tiene que asumir su responsabilidad de formar a los nuevos ciudadanos, no renunciar a ella. La filosofía y la formación cívica son cuestiones centrales en tal sentido, no son materias o contenidos ‘optativos’ como pasa con el currículum de los estudiantes”.

En el momento actual, la discusión hacia una nueva Constitución requiere de ciudadanos que asuman sus obligaciones y se involucren activamente en dicho proceso, en virtud de su pertenencia a la comunidad política nacional.

Se trata de un desafío no menor si prestamos atención al creciente debilitamiento del espacio público en favor del ámbito privado, como lo es la familia, el trabajo o el tiempo libre. El espacio público no es visto como un ámbito de auto-realización. “Esto nos ha llevado a una situación en la que muchos individuos parecieran percibir que el Estado o la sociedad en su conjunto le deben todo, pero, que ellos le deben muy poco a la sociedad. Algo que nos ha hecho muy mal porque cuando hay una reivindicación de derechos, especialmente los de carácter social, eso va a implicar el compromiso de una buena parte de los ciudadanos, sobre todo, de aquellos que pueden hacer una mayor contribución a financiar los derechos sociales a partir de su mayor renta o ingresos”.

 * ¿Cómo podríamos salir de la crisis que hoy estamos viviendo en nuestro país?

“Atendiendo a un conjunto de demandas sociales que hasta ahora han sido postergadas, que no habían sido vistas como prioridad porque el diagnóstico a todas luces era equivocado”.

En seguida, ¿cómo vamos a procesar esto? Tengo la impresión que tiene que ser necesariamente con una importante participación ciudadana, la que ha de ir acompañada de una incidencia real en el proceso de toma de decisiones. Se debe evitar el riesgo de que las nuevas instancias que se generen se transformen en procesos tutelados, en que las personas sientan que solamente se les ha considerado su opinión al respecto pero que a la hora de tomar las decisiones, estas vuelvan a recaer en aquel grupo que siempre las ha tomado en las últimas décadas”.

Un libro sobre ciudadanía

El libro “La ciudadanía y sus límites” del profesor Jaime Fierro realiza una reflexión de carácter filosófico, con un fuerte componente normativo, sobre el significado del concepto de ciudadanía. A través de sus páginas se explica este estatus de pertenencia desde una dimensión político nacional, el estado nación, que reconoce como límite para el ejercicio democrático al cosmopolitismo.

Queda claro entonces que ciudadanía plena se diferencia de la mera nacionalidad porque a partir de cierta edadformamos parte de la comunidad política, del conjunto de ciudadanos que tiene la capacidad de auto-gobernarse, de elegir autoridades u optar por un cargo público. Y hoy más que nunca, ser partícipes del proceso de elaboración de una nueva Constitución que de garantías de una mejor representación.

El libro “La Ciudadanía y sus límites” del profesor Jaime Fierro está disponible en la Librería Virtual de Editorial Universitaria siguiendo este enlace: La Ciudadanía y sus límites

Erich Mellado Gómez

Editorial Universitaria

 

 

 

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