Juan Luis Martínez: Se Busca

Noticia
artista visual, Braulio Fernández, Juan Luis Martínez, Marcelo Rioseco, poesía chilena, Raúl Zurita
04 de julio, 2016

Fuente: Artes y Letras (domingo 3 de julio de 2016)

Con Martínez total , Editorial Universitaria cierra la colección de libros que reúnen artículos académicos sobre poetas chilenos. El tercer y más extenso título de la serie está dedicado al autor de obras tan inclasificables como La nueva novela y La poesía chilena .

En la presentación de Martínez total , Raúl Zurita desclasificó una historia ocurrida en 1971. El futuro autor de Anteparaísotenía veintiún años; su cuñado de entonces, Juan Luis Martínez, veintiocho. “Éramos poetas, jóvenes y delincuentes”, recordó sin ambages. Aludía al robo de una máquina eléctrica portátil, “un verdadero lujo” en esa época. La consiguieron mediante lo que Zurita llamó un “canje”. Se las dio un fotógrafo chileno de paso en Valparaíso (vivía en San Francisco), a cambio de una sofisticada cámara fotográfica que le sustrajeron a un amigo: el director del Instituto Chileno Francés de Cultura de la ciudad porteña, quien vivía solo en una espaciosa casa de Reñaca. Una noche, aprovechando que el funcionario extranjero había asistido a una cena oficial con Salvador Allende en el Palacio Cerro Castillo, Martínez y Zurita entraron a su domicilio por la puerta trasera. Con la ayuda de dos linternas, buscaron y rebuscaron hasta encontrar la cámara.

Martínez Total“No lo recomiendo como método, pero en una pequeña máquina de escribir robada comenzó a reescribirse la historia de la poesía chilena”, comentó Zurita. ¿Pero a qué se refería con “método”? ¿A la forma en que obtuvieron la máquina o a la forma en que reescribieron la historia de la poesía chilena? Tal vez se trate de lo mismo.
En la máquina que compartieron, por turnos, Zurita escribió su poema “Áreas verdes”, influido por la “Pequeña cosmogonía práctica” que un año antes le había mostrado Martínez. “Eran unos breves textos de corte silogístico en los cuales convivían el absurdo, el humor y la lógica que me impactaron profundamente, sobre todo uno: El oído es un órgano al revés, solo escucha el silencio “, recordó Zurita en la presentación. “Áreas verdes”, según él, “influyó a la vez en lo que son los grandes poemas lógico-metafísicos de La nueva novela “. Martínez acababa de escribir el texto del fox terrier que desaparece en la intersección de las avenidas Gauss y Lobatchewsky, cuando se mostraron los poemas que habían salido de la máquina robada y compartida.

“Nos intercambiamos las hojas y la frase con que él cierra el instante en que nuestras obras estuvieron más cercanas -ya he mencionado su tartamudeo- es entrañable: Mi-mi-mira-Raúl , me dice, yo-yo-yo no sé quién le está copiando a quien “.

En su presentación de Martínez total , el reciente ganador del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda se excusó de no haber aceptado la invitación de sus editores, Braulio Fernández y Marcelo Rioseco, a participar en el libro. “Hubiese sido con toda seguridad un relato contaminado, es decir, un relato sentimental”, explicó. Y es cierto que en los 25 artículos que integran el volumen predomina el enfoque académico y su impersonal lenguaje especializado, pero hay excepciones como la biografía de Juan Luis Martínez que encabeza el conjunto, escrita por Ismael Gavilán, así como tres artículos de Ignacio Valente publicados en “El Mercurio” y la entrevista al poeta, aparecida en el mismo diario, de María Ester Roblero. Algo parecido se puede decir del trabajo de Eduardo Llanos Melussa, quien examina las reacciones de los críticos ante la aparición de La nueva novela (1977), aclara malentendidos sobre las citas que Martínez hace de Jean Tardieu -echando pelos a la sopa de los celebradores incondicionales- y cita valiosos precedentes del libro Poemas del otro (2003), obra que en los últimos años está siendo revisada a fondo por la crítica.

En efecto, uno de los textos capitales del exhaustivo volumen editado por Universitaria es “Buscar al otro Martinez: Poemas del otro y el caso Martínez”, del profesor estadounidense Scott Weintraub, considerado en la actualidad uno de los mayores expertos mundiales en el poeta, y sin duda el que ha realizado el descubrimiento más importante relacionado con su obra, al demostrar que 17 poemas atribuidos, póstumamente, al autor chileno eran, en realidad, traducciones de un libro publicado en 1976 por el poeta suizo-catalán Juan Martinez, localizado también por Weintraub luego de una pesquisa digna de una novela policial, tal como cuenta en su artículo.

El propio autor suizo -que visitó Chile hace dos años- entrega en este libro su testimonio sobre el tema. Es un escrito ligeramentethumb_IMG_2022_1024 incómodo, con un tono entre resignado y melancólico que hay que leer entre líneas, acerca de la “apropiación” de poemas realizada por su homónimo chileno. Poemas que, tras su muerte, fueron publicados, junto a más textos, en Poemas del otro , volumen que otro colaborador de Martínez total , Alec Schumacher se niega a considerar una obra del autor porteño, aunque admite que “ha llegado a ser un libro central en el proyecto hermenéutico de los estudios martinianos”.
Sí, estudios martinianos. La enigmática, sugestiva, compleja y, para muchos, genial obra del poeta alimenta sesudas investigaciones que hilan cada vez más fino en su telaraña de citas. Así, mientras Carolina Pizarro analiza, bajo la luz de la física cuántica, su libro visual Aproximación del Principio de Incertidumbre a un proyecto poético (2010), Marcelo Rioseco indaga en las transliteraciones occidentales del alfabeto chino, para desentrañar la inexplicable repetición de un trigrama del I Ching en El poeta anónimo (2012). Patricia Monarca intenta en su monografía reconstruir el contexto sociohistórico de La nueva novela a partir de las menciones a Napoleón que hay en ella. Juan Carlos Villavicencio también sitúa esta obra en el duro tiempo en que fue escrita, al desentrañar su “Epígrafe para un libro condenado: la política”.

Aunque algunos puedan rozar la sobreinterpretación, tales acercamientos quedan plenamente autorizados por la curiosidad enciclopédica del autor, aspecto que Christian Anwandter aborda con agudeza en su ensayo. Por su parte, el venezolano Luis Miguel Isava propone leer una obra de Martínez ( Aproximación del Principio… ) como un “artefacto teórico”, desde el momento que se organiza sobre la base de objetos y diagramas, no de palabras, y ni siquiera de contenidos. Este camino, cualquiera sea el marco teórico utilizado, encuentra cada vez más adeptos. Son muchos los que se preguntan si Martínez es en realidad un poeta, en el sentido convencional, o supera ampliamente esta categoría, fugándose hacia la poesía concreta (Felipe Cussen) o conceptual (Cristián Gómez) y a la visualidad del collage (Matías Ayala), el ready-made y la instalación (Marcela Labraña).

Todos estos procedimientos artísticos se fundan en la apropiación de materiales ya existentes que se extraen de su contexto original y se recomponen en uno nuevo. Lo singular en Juan Luis Martínez es que la apropiación, en su caso, no es solo una práctica compositiva limitada a cortar y pegar papeles o citas literarias, sino que constituye un modus operandi global.

No hablamos ya solo de la apropiación de poemas ajenos, sino derechamente de la máquina de escribir en la que fraguó su obra maestra: La nueva novela . La revelación que hizo Zurita hace unas semanas no es anecdótica, sino tremendamente significativa: cambió una máquina de escribir por una cámara fotográfica -aunque, en rigor, ninguna era suya-, optando por el texto en vez de la imagen. Fue una reducción en un doble sentido: redujo un objeto robado y redujo su campo de posibilidades expresivas. Sin embargo, la visualidad sacrificada en la transacción con el fotógrafo retornó, al poco tiempo, en sus operaciones creativas y recreativas. No podía tomar fotos, cierto, pero podía utilizar fotos ajenas, recortarlas, fotocopiarlas y reproducirlas al infinito. Se deshizo, tácticamente, de una cámara, pero en su cabeza nunca de desprendió de ella y llegó a ser el poeta con mejor ojo de la poesía chilena.

Juan Luis Martínez: Se Busca

2018 © Editorial Universitaria S.A.

Avenida Libertador Bernardo O’Higgins 1050 2° piso, Santiago Chile.

(+56) 2 2896 8960


2018 © Librería Universitaria S.A.

Avenida Libertador Bernardo O’Higgins 1050 1° piso, Santiago Chile.
Horarios de atención: Lunes a Viernes, de 10:00 a 19:15 horas.
Sábado, de 10:00 a 14:00 horas.

(+56) 2 2896 8960, anexo 2

Sitio desarrollado por Juane.cl