Estudios de ADN realizados por las universidades de Chile y Tarapacá:
Sangre nativa y europea se reparten casi por igual entre chilenos

Noticia
ADN, genetista, origen genético de los chilenos, Soledad Berríos
31 de agosto, 2016

Fuente: Vida, Ciencia y Tecnología (El Mercurio, ed. 31 de agosto de 2016)

La genética confirma que durante los primeros 50 a 60 años de la conquista europea, el proceso de mezcla fue entre mujeres indígenas y soldados españoles.

EL ADN de los chilenos y sus orígenes genéticosLo que siempre ha relatado la Historia ahora ha sido comprobado por análisis realizados en la Universidad de Chile y de Tarapacá: el ADN de los chilenos posee una mezcla casi equivalente de sangre indígena o nativa americana y europea.
Dichos resultados aparecen consignados en el libro “El ADN de los chilenos y sus orígenes genéticos”, recién publicado por la Editorial Universitaria.
“Todos los chilenos tenemos un porcentaje alto de sangre amerindia, en algunos hay un poco menos y en otros un poco más”, explica la genetista de la U. de Chile Soledad Berríos, quien editó la publicación.

La asimetría mayor se observa al comparar la herencia materna con la paterna. Para lo primero los investigadores analizaron el ADN mitocondrial, que no está en el núcleo de la célula, sino en la mitocondria, y que se hereda directamente de la madre. Allí la prevalencia de genes nativos americanos es cercana a 90%. En cambio cuando se observa el cromosoma Y, que es heredado del padre y solo a los hijos varones, la presencia europea alcanza a 90%.

“Esto lo describí para la población chilena en 2000, pero, al mismo tiempo, se describió en Colombia, en Venezuela y otros países”, explica Lucía Cifuentes, genetista del Instituto de Ciencias Biomédicas de la U de Chile y coautora de la publicación. “Los conquistadores españoles que llegaron eran varones, casi no traían mujeres con ellos. Se mezclaron con las amerindias residentes acá”, agrega.

Grupos diferentes

Los pueblos nativos chilenos, a su vez, mostraban una amplia heterogeneidad, explica Francisco Rothhammer, genetista de la U. de Tarapacá y flamante Premio Nacional de Ciencias Naturales. “No eran todos de un grupo, sino que tal como ahora prevalecen, por un lado, los grupos de habla aimara en el norte y, en el sur, los de habla mapudungun. A esos grupos se agregan otros que llegan desde el lado argentino, por lo menos a nivel del Valle de Elqui, y especialmente en la Región de Los Ríos, donde hay bastante comunicación a través de la cordillera de Los Andes porque es muy baja”.

En esta zona hay cruce de poblaciones de un lado a otro, en ambas direcciones y en distintos períodos. “Estos grupos, que vienen del sector trasandino, son a su vez bastante heterogéneos porque tienen un componente de la amazonía, otro de la parte andina y otro grupo viene de la parte este de Brasil”. Esta especie de puzzle es una combinación de distintos grupos que van constituyendo progresivamente el de los pueblos americanos originarios.

El escaso componente africano del ADN chileno corresponde a esclavos procedentes del África Subsahariana. “Los trajeron desde Lima, los llevan a Coquimbo, Valparaíso y Santiago, y posteriormente también llegan desde Buenos Aires por Mendoza”, explica.

¿Y la migración asiática? Rothhammer aclara que el origen de la población nativa americana es Asia, por lo que compartimos muchos genes con sus habitantes. “No se nota mucho la diferencia. Los rasgos son similares, especialmente en la morfología facial”.

 

El Mercurio nota de prensa

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