A 150 años de Andrés Bello

Noticia
Andrés Bello, Iván Jaksic
16 de Octubre, 2015

Fuente: El Mercurio (Opinión, jueves 15 de octubre)

Alejandro San Francisco

“…volver al fundador de instituciones y autor de obras fundamentales es un deber en una sociedad que no debe olvidar los referentes republicanos y a quienes han contribuido a la formación de la nación…”.

Andrés Bello, el sabio venezolano de nacimiento y chileno por adopción, falleció el 15 de octubre de 1865, hace exactamente ciento cincuenta años. Murió tras casi nueve décadas de vida fructífera, en una época en que los países hispanoamericanos experimentaban cambios trascendentales y desafíos que no eran fáciles de enfrentar exitosamente.

El historiador Gonzalo Bulnes cuenta en su entrevista a Armando Donoso, reproducida por este en “Recuerdos de cincuenta años” (Santiago, Editorial Nascimento, 1947), que su padre Manuel, ex Presidente de la República (1841-1851), lo llevó a la casa de calle Catedral, donde era velado don Andrés: “Te he traído para que veas al señor Bello, aunque muerto, porque en tu vida te habrás de sentir honrado con haber estado cerca de él”, dijo el gobernante y militar a su hijo que todavía no cumplía los catorce años.

En un interesante artículo sobre los funerales de Andrés Bello, Ana María Stuven refleja muy bien la conmoción que produjo su muerte, reproduciendo una síntesis aparecida en la prensa sobre las razones que lo llevaron al panteón republicano y a ser acompañado por miles de personas en el sepelio: “Así como el guerrero muere peleando en el campo de batalla, el Sr. Bello ha muerto sobre los libros, dando vuelo a su poderosa inteligencia”, resumió un periódico.

Es que las autoridades del siglo XIX tenían muchas razones para admirar y estar agradecidos, así como Chile podía estar orgulloso de haberlo tenido entre los suyos durante varias décadas; desde la llegada de Bello al país a mediados de 1829, en un contexto de difícil organización y cerca de una guerra civil, hasta 1865, cuando se vivía el cuarto decenio bajo la Constitución de 1833, expresión de continuidad institucional, pero tampoco libre de problemas. Y el sabio había contribuido desde muchos ángulos a ese progreso nacional: mediante la educación en la literatura, el derecho y las relaciones internacionales, la política y la historia, entre otras dimensiones.

Andres Bello La pasion ordenLa completa y bien documentada biografía de Iván Jaksic, “Andrés Bello: la pasión por el orden” (Santiago, Editorial Universitaria, 2001), da cuenta de estas múltiples facetas del sabio, y va mostrando sucesivamente al asesor de presidentes de la República y redactor de los mensajes a la nación cada 1 de junio, al fundador y primer rector de la Universidad de Chile, al autor de obras sobre gramática y derecho internacional, al hombre que hizo esa monumental obra que fue el Código Civil, que contribuyó a establecer criterios para la lengua y la legislación, para la escritura de la historia o el modo de relacionarse entre las naciones. Como resume Alejandro Guzmán Brito, su obra “lo hizo célebre en el mundo civilizado y fue reverenciado en Hispanoamérica. Bello sentó las bases de la cultura humanística, jurídica y científica en la República y enseñó el valor de su difusión”.

Tenía formación filosófica y en lenguas clásicas, ejerció el periodismo en una era que vio nacer la prensa en el continente, así como desarrolló una destacada labor intelectual y diplomática en Londres, donde vivió casi dos décadas. Volver al fundador de instituciones y autor de obras fundamentales resulta un deber en una sociedad que no debe olvidar los referentes republicanos y a quienes han contribuido a la formación de la nación en sus siglos de historia, en las más diversas áreas.

Es necesario y posible estudiar a Bello, queda mucho por investigar todavía, para comprender el pasado sin necesidad de incurrir en exageraciones que deformen, sino de una manera que entienda su contribución en un contexto determinado. Hoy muchas cosas han cambiado y resulta posible aventurar formulaciones que pueden tener en Bello un comienzo, pero con un final abierto, así en los temas universitarios como en los legales, en los históricos como en los internacionales.

Han pasado ciento cincuenta años de la muerte de Andrés Bello. Podemos decir, con quienes lo conocieron en vida o los que lo vieron muerto, que Chile ha sido honrado de que él haya servido durante varias décadas decisivas, contribuyendo al desarrollo republicano, con un sentido público ejemplar y con logros visibles en diversas áreas. Por eso vale la pena recordar a quien dijo que “el carácter distintivo del hombre es la susceptibilidad de mejora progresiva. La educación, que enriquece su espíritu con ideas y adorna su corazón con virtudes, es un medio eficaz para promover sus progresos”. Era don Andrés Bello.

2020 © Editorial Universitaria S.A.

Avenida Libertador Bernardo O’Higgins 1050 2° piso, Santiago Chile.

(+56) 2 2896 8960


2020 © Librería Universitaria S.A.

Avenida Libertador Bernardo O’Higgins 1050 1° piso, Santiago Chile.
Horarios de atención: Lunes a Viernes, de 10:00 a 19:15 horas.
Sábado, de 10:00 a 14:00 horas.

(+56) 2 2896 8960, anexo 2

Sitio desarrollado por Juane.cl