Desde su obligada marginalidad, el poeta pareciera
dimensionar la tragedia de la destrucción de la
Naturaleza,
señalando un código trascendente de sabiduría que la
insensatez humana está constantemente infringiendo.
Para escribir "Día Quinto" Manuel Silva Acevedo debió
absorber mucha información, y con ella ha logrado tejer
una
traba verbal en que las formas de la Naturaleza adquieren
en palabras el poder significante de lo que está vivo.
Lo de apocalíptico y desgarrador que este libro tiene se
compensa por el amor que impregna cada verso.
Un amor tan potente y abarcante, que lleva a preguntarse
si
con su publicación no contribuiría a generar en Chile una
fuerza invisible, pero más efectiva que la ciencia y la
política, ya que los crudos hechos del saqueo despiadado
de
la Tierra provienen de un vacío de amor, que sólo el amor
podría remediar.
En palabras del autor del prólogo de esta publicación,
Gastón Soublette, "la aparición de este libro viene a
llenar un vacío importante del mensaje ecologista en
Chile.
Diríase que al convertir en verbo poético a las aves y
animales que pueblan nuestra tierra, Manuel Silva Acevedo
ha instituido un rito de recreación por la palabra, un
rito
de amor cósmico que ciertamente ha de extender su poder
sobre la obnubilada conciencia de los chilenos".
El autor
Manuel Silva Acevedo nació en Santiago de Chile, en 1942.
Hizo estudios de castellano, filosofía y periodismo en la
Universidad de Chile. Pertenece a la generación de poetas
de los años `60.
Ha obtenido las becas del Taller de Escritores de la
Universidad Católica (1969), de la Fundación Andes (1996)
y
del Consejo Nacional del Libro (1998). En 1972 obtuvo el
Premio "Luis Oyarzún" (U. Austral y revista TRILCE) y en
1997 el Premio "Eduaro Anguita" de la Editorial
Universitaria.
Su obra literaria de más de tres décadas es destacada por
las más importantes antologías dentro y fuera del país, y
parte de ella ha sido traducida al inglés, alemán, francés
e italiano.